sábado, 12 de marzo de 2011
Capitulo 2.1
Fui al Cristu y namoréme,
fui al Cristu y namoréme,
¡malaya de namorar!
Dende que te vi aquel día,
morena mía,
nun te puedo olvidar,
¡malaya de namorar!
Con el tiruliruli, tirulirulí, tirulirulá,
amores que yo tenía,
con el tiruliruli, tirulirulí, tirulirulá,
¡malaya de namorar!
Los hombres cantaban a pleno pulmón mientras caminaban por la senda que les conducía al hogar. El sol se escondía entre una montaña de nubes lejanas, y los pastores conducían a las ovejas en medio de un ambiente enrojecido. A los dos lados del camino las hayas y los robles secaban sus hojas que ya caían si interrupción. Las setas surgían aquí y allí en grupos. Las ardillas rojas nos miraban desde sus madrigueras en los árboles.
Íbamos todos vestidos de manera parecida. Pantalones arremangados por la espinilla, camisa amarillenta del uso y de los días sin ver el jabón, algunos también con chaqueta de pana negra zurcida. El pelo corto y peinado hacia atrás con aceite dejando la frente despejada. Las manos y el rostro ennegrecidos producto la exposición durante el verano a campo abierto. La tierra manchaba buena parte de nuestras ropas y arrugas de la frente. Todos nosotros llevábamos una vara que nos facilitaba dirigir a las ovejas.
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